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Fitoterapia: las plantas como fuente de salud

 La fitoterapia es una ciencia ancestral para el tratamiento de las enfermedades a través de las plantas. Forma parte de los recursos que la naturaleza nos ofrece para prevenir patologías y tener cuidado de la salud. Esta disciplina es mucho más antigua de lo que se podría pensar. Hoy sabemos que al menos desde hace 60.000 años el hombre de neandertal y el homo sapiens ya utilizaban plantas medicinales como la milenrama, la caléndula, la amapola, la tila o la valeriana, puesto que se han encontrado semillas y restos de estas plantas en yacimientos arqueológicos correspondientes a esa época. 

Cuando hablamos de fitoterapia hemos de distinguir dos vertientes. Una es más casera y todo el mundo la tiene a su alcance para su autocuidado en el hogar. La otra es la utilizada en contextos terapéuticos profesionales. El presente artículo está centrado en las plantas medicinales que podemos emplear en casa. 

Algunas de las plantas medicinales más populares 

Algunas de estas plantas medicinales son bien conocidas. Sabemos que la manzanilla favorece la digestión, relaja el sistema nervioso y que también se utiliza para hacer colirios. La menta responde de manera eficaz en problemas del sistema digestivo (por ejemplo, gases), pero también tonifica el sistema nervioso y es útil para dolencias del sistema respiratorio, como la tos y la bronquitis. La salvia mejora tanto las digestiones como la circulación sanguínea, y es también empleada para reducir los sofocos propios de la menopausia, en caso de reglas irregulares y para dar respuesta a problemas prostáticos. El tilo relaja el sistema nervioso, estimula el apetito y es diurético. También se utiliza para rebajar la fiebre. Con la albura de las ramas jóvenes se hacen preparados para cálculos renales y cálculos biliares. La lavanda es una de las plantas medicinales más inocuas y con más usos. Calma y tonifica el sistema nervioso (estrés, ansiedad, insomnio…), pero también es efectiva para problemas del sistema respiratorio y del sistema digestivo. Además tiene propiedades antiinflamatorias y por eso se utiliza en casos de reuma, artritis o ciática. El tomillo es una planta maravillosa para las dolencias del sistema digestivo, pero también tiene destacados beneficios para el sistema respiratorio: fluidifica la mucosidad y calma la tos. Por si fuera poco, ayuda a drenar la bilis, tiene propiedades antibacterianas y contrarresta el efecto de los radicales libres. El romero es un protector del hígado Actúa sobre el sistema nervioso y favorece la memoria por su efecto sobre la circulación. No es una planta recomendada para personas con hipertensión. 

Cuida de tu salud en otoño e invierno 

La salud de nuestro sistema respiratorio en otoño e invierno dependerá de múltiples factores. Una buena acción preventiva es comer fruta del tiempo en verano (melón, sandía) para prepararnos bien de cara al otoño donde comeremos uvas, mandarinas, naranjas, caquis…, que nutren y permiten adaptar al organismo para el cambio de temperatura, además de depurar el organismo. 

En cuanto a las plantas medicinales que nos pueden ayudar cuando llega el frío, las podemos dividir en cinco grupos: 

  • Plantas expectorantes que contribuyen a eliminar flema: tomillo, eucalipto, pino, abeto, anís, etc. Tienen un efecto antibacteriano. Además, fluidifican la mucosidad y favorecen la expectoración. 
  • Plantas para proteger el tejido pulmonar: regaliz, malva, liquen de Islandia, gordolobo, llantén… 
  • Plantas medicinales antisépticas y antibacterianas: tomillo, lavanda, pino, abeto, eucalipto, etc. Actúan contra microbios y bacterias, y así previenen infecciones. 
  • Plantas antitusígenas para curar la tos: liquen, amapola, llantén y drosera. 
  • Plantas febrífugas (para rebajar la fiebre): sauce, ulmaria, saúco, tilo y borraja. 

Prepárate una tisana 

Una posible tisana cuando llega el frío es coger una cucharada sopera de una mezcla hecha con eucalipto, anís, liquen, malva y gordolobo. Hay que dejarla hervir durante dos o tres minutos y después apagar el fuego y tapar durante 10 minutos. Después se cuela y ya está lista para tomar. Este preparado es útil tanto para prevenir catarros como para tratarlos ya que, como decía Hipócrates, padre de la medicina, “Todo lo que mantiene la salud, cura la enfermedad”, aunque este principio esté bastante en desuso en la actualidad. 

Una segunda combinación de plantas sería una mezcla de tomillo, pino, malvavisco y llantén. El proceso de preparación de la tisana sería el mismo que en el caso anterior. En la combinación siempre tiene que haber plantas de los diferentes grupos citados en las líneas anteriores. 

Cada una de las hierbas citadas se puede utilizar sola, pero la mejor opción es mezclarlas por la sinergia que se crea y que potencia los efectos terapéuticos de cada una de ellas. 

A nivel preventivo, bastará con tomar una tisana al día, pero si la persona está enferma puede tomar hasta tres preparados diariamente. 

Dónde se pueden encontrar estas hierbas 

Nuestro país es rico en plantas medicinales, pero yo siempre recomiendo que se compren en un herbolario. No soy partidario de irlas a buscar al campo, puesto que la acción humana continuada altera los ecosistemas. Antes era muy fácil encontrar tomillo o romero en el bosque. Hoy en día hay zonas donde ya es más complicado. Es tan evidente el daño que ha hecho la acción humana en los bosques que incluso se ha tenido que prohibir el hecho de recoger musgo, que mucha gente utilizaba para hacer el belén en Navidad. Una opción muy sencilla para disfrutar de las plantas en el bosque es sentarse junto a ellas y dejarse llevar por lo que desprenden por sí mismas y así 

respetamos el bosque. La relación directa con las plantas en su medio natural es algo a descubrir por el ciudadano de la urbe. 

Mezclar plantas y medicamentos 

Mi filosofía es que nunca se debe tomar hierbas cuando el individuo se está medicando, puesto que puede haber contraindicaciones. Además hay plantas que actúan sobre la presión arterial y sobre el sistema nervioso. Las personas con tensión alta no deberían tomar regaliz ni romero, y mucho menos si siguen una prescripción médica. Otros ejemplos de contraindicaciones de las plantas medicinales son el hecho de que el exceso de regaliz provoca la retención de líquidos o que la manzanilla tiene efectos antiespasmódicos pero a dosis altas se comporta justo al contrarios. 

No obstante, el poder curativo de las plantas medicinales no termina con las tisanas. También se pueden hacer maceraciones, extractos, extracción de sus aceites esenciales, etc. Pero estos ya son temas para otros artículos. 

Una tradición de 60.000 años

La arqueología nos ha permitido saber que hace 60.000 años el hombre de neandertal y el homo sapiens ya utilizaban algunas plantas medicinales. Con el paso de los años, el conocimiento aprendido de manera empírica y por la experiencia lo concentra el curandero o el brujo, una figura con un alto estatus dentro de la tribu.

La primera referencia histórica sobre el uso de la fitoterapia es de entre 4.000 y 5.000 años antes de nuestra era. Se trata de unas tablillas de arcilla de la cultura sumeria, en el sur de Mesopotamia. También existen textos chinos de 2.500 años a. C., de la época del emperador Fhennong. El código del rey Hammurabi de Babilonia (1.760 años a. C.) ya hace referencia a más de 250 plantas.

La influencia de la fitoterapia en el Mediterráneo viaja desde Egipto hasta Grecia. Los egipcios conocían los aceites esenciales de ciertas plantas. Papiros del siglo XV antes de nuestra era ya describían cientos de recetas. En el embalsamamiento de los muertos también se utilizaban aceites esenciales extraídos de plantas. En Grecia, Hipócrates y Aristóteles profundizan en el conocimiento de la fitoterapia y es Teofrasto, discípulo de Platón, quien clasifica las plantas en función de sus propiedades en la obra Sistema naturae, en el siglo III a. C.

Ya en el siglo I de nuestra era, el médico griego Dioscórides recopila todo el conocimiento del mundo antiguo en una obra de cinco volúmenes: Materia médica. En el siglo siguiente, el médico romano Galeno escribió también diferentes tratados médicos. A él se le atribuye el origen de los medicamentos.

En la Edad Media, la ancestral figura del curandero es demonizada. El conocimiento –que se concentra en muy pocas personas– normalmente queda relegado a los monasterios.

Durante los siglos XV y XVI, en el contexto del descubrimiento de América y de la aparición de la imprenta, se favorece un buen impulso que trascenderá a la sociedad feudal y entre otras cosas, el conocimiento empezará a ir más allá de los monasterios. Más allá de lo oficialmente establecido hasta ese momento, el suizo Paracelso es el primer médico conocido que habla del amor como uno de los pilares de la medicina y trata el mundo de las plantas medicinales recuperando el saber ancestral. Contemporáneo a Paracelso y como pionero de la fitoterapia en España tenemos a Andrés Laguna, que no comulgaba demasiado con las ideas de Paracelso. Laguna fue, además, médico de los reyes Carlos V, Felipe II y del Papa Julio III.

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