Veganismo

Veganismo

 Apostar por la comida vegana es excluir de la dieta cualquier producto de origen animal, inclusive los huevos, la leche y la miel. Se podría decir que el veganismo va un paso más allá del vegetarianismo, que sí que permitiría estos alimentos en la dieta. Optar por la alimentación vegana también significa haber subido un peldaño más en la concienciación del respeto a los animales. Aunque consumir leche, huevos o miel, no significa sacrificar un animal, sí que altera su ciclo natural. Una vaca sólo daría leche cuando tiene que amamantar un ternero y las abejas utilizan la miel y el propóleo para su realidad vital, por citar dos ejemplos. El vegano puro no utiliza ni tan siquiera cuero para cinturones o zapatos. 

Aunque esta opción de la comida vegana es antiquísima, no es hasta mediados del siglo XX que Donald Watson fundó en Inglaterra la primera sociedad vegana del mundo, inventándose el término vegano a partir de la palabra vegetariano, eliminando la parte media del vocablo. 

Alimentos de la dieta vegana 

Toda la comida vegana es de origen vegetal e incluye: 

  • Frutas y verduras: frutas dulces (como los higos, los dátiles, las peras, los caquis…), ácidas (las ciruelas, el limón, la piña, el pomelo, ciertos tipos de naranjas) y semiácidas (como determinados tipos de uva y algunos melocotones) y oleaginosas (como el coco, las aceitunas y el aguacate). Frutas y verduras aportan vitaminas, minerales y fibra, además de un electromagnetismo que solo pueden aportar los alimentos vivos. 
  • Legumbres: lentejas, judías, garbanzos, habas, azuki y soja. Nos dan proteínas e hidratos de carbono. 
  • Cereales: trigo, espelta, cebada, avena, arroz, y otros alimentos con la misma función (quinoa, amaranto y trigo sarraceno). Son ricos en hidratos de carbono y proteínas. Los cereales, si son integrales, también aportan fibra, además de ser mucho más ricos en nutrientes. 
  • Semillas oleaginosas: avellanas, almendras, nueces, piñones, anacardos… Son ricas en proteínas y lípidos de alta calidad. 
  • Algas: son la fuente de minerales más rica del mundo vegetal, con una muy importante cantidad de hierro, calcio, etc. También destacan por sus vitaminas y fibra, además de ser un complemento proteico importante. 

Técnicas de cocción utilizadas 

Las técnicas de cocción de la comida vegana varían de persona a persona: hervida, al vapor, wok, al horno… Cuanto más purista se es, menos calor se le da al alimento. En el crudiveganismo, por ejemplo, no hay proceso de cocción y los alimentos no se calientan a más de 40-45 grados centígrados y siempre por procesos naturales, como el sol. 

Beneficios de la comida vegana 

  • Las digestiones son más fáciles, porque evitamos las proteínas complejas de origen animal. Se gasta menos energía en la digestión. 
  • Es saludable, ya que nos ahorramos los tóxicos propios del metabolismo del animal y las diferentes medicaciones que recibe, además del resultado de una alimentación inadecuada, que repercutirá en la calidad de sus productos. 
  • Evita los efectos energéticos nocivos producidos por el hacinamiento, sufrimiento y estrés del animal. Si el animal no puede moverse libremente, no puede eliminar los residuos de manera óptima. También hay que tener en cuenta que, cuando el animal se da cuenta que lo van a matar, sufre un estrés que acaba ingiriendo el humano y una adrenalina que va a la sangre y que también se traga la persona. 
  • Mejora el tránsito intestinal, porque la dieta está compuesta por alimentos ricos en diferentes tipos de fibra. Cuando comemos alimentos muertos como un animal sacrificado, es fácil que padezcamos estreñimiento. 
  • Evita la leucocitosis. Cuando tomamos verduras y frutas crudas (crudiveganismo), casi no hay leucocitosis, puesto que es el tipo de alimentación más natural. Sí padecemos leucocitosis cuando nos alimentamos de carne muerta: los leucocitos (glóbulos blancos) reconocen la invasión de un elemento indeseado y, como mecanismo de defensa, acuden a la zona circulatoria del aparato digestivo. 
  • Las posibles carencias de la dieta vegana 
  • Las proteínas vegetales no son proteínas completas. Hay que saber combinarlas para crear proteínas de calidad y de alto valor biológico: mezclar cereales con legumbre verde, cereales con algas, legumbres con algas, etc. También hay que compensar estas combinaciones con frutas oleaginosas y semillas oleaginosas. 
  • Carencia son los ácidos grasos esenciales Omega 3 y Omega 6 que en la alimentación convencional se obtiene del pescado azul. En la dieta vegana hay que tomar, sí o sí, aceite de linaza y complementarlo con los lípidos de las semillas oleaginosas. Son necesarios para las prostaglandinas (importantes para el sistema nervioso, endocrino, inmunológico…). 
  • Carencia de vitamina B12. Por eso es necesario, sobre todo viviendo en contextos urbanos, tomar un complemento periódicamente. 

Nuestro consejo 

El veganismo y el vegetarianismo son las formas más naturales de comer, si atendemos a la morfología del ser humano (ya lo han dicho reconocidos científicos como Georges Couvier o Charles Darwin). A pesar de eso, no aconsejamos que nadie se pase al veganismo sin tener unos conocimientos completos. En Internet hay mucha información, pero no toda es buena: pueden llegar a decirse verdaderas barbaridades Por lo tanto, si no se tiene un conocimiento completo para saber discernir hay que acudir a un profesional. 

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